El rey de los dioses

El dios de la sabiduría, de la guerra y de la poesía era también el líder de los æsir. Una de las divinidades más importantes del panteón nórdico, protagonista de muchos mitos y al que se le rendía mucho culto.

A Odín se le considera el rey de los dioses en la mitología nórdica. No sólo tiene un rol preponderante en Asgard, sino que además es el padre de otros dioses de gran importancia como Thor o Bálder.

Se trata de una divinidad con un curioso contaste. Por un lado se mostraba como colérico y enérgico. No, en vano, era el dios de la guerra. Por ello, durante los combates, los vikingos le pedían su ayuda para conseguir la victoria. Además, algunas veces se hacían sacrificios humanos de prisioneros en su honor.

Por otra parte, Odín estaba considerado como el dios más sabio de todos. Sacrificó su ojo con tal de obtener conocimiento. En cualquier caso, encarna el espíritu de la superación personal y siempre recompensa a los guerreros intrépidos capaces de luchar con valentía y estar dispuestos a morir para entrar en el Valhalla.

Orígenes y genealogía de Odín​

El dios nórdico Odín es hijo del dios Bor y de la giganta Bestla. Por lo tanto, es nieto de Buri, el primer dios de la mitología escandinava.

Tiene dos hermanos: Ve y Vili. A su vez, está casado con Frigg y tiene una variada descendencia con otras mujeres. Así, entre sus relaciones podemos encontrar:

  • Frigg, símbolo de la tierra cultivada. Con ella tuvo tres hijos: Hermod, Hoder y Bálder.
  • Jörð, una jotun que encarna  a la tierra deshabitada. Entre su descendencia encontramos a Thor y Meili.
  • Rind, una giganta que representa la tierra helada. Es la madre de Vali.
  • Gríðr, una jotun con la que engendró a Viðarr.
  • Gunnlod, una giganta con la que tuvo a Bragi.

Representación de Odín

​Sin duda, el principal atributo que nos permite distinguir a Odín es que era tuerto. Además, este dios vikingo se solía representar con un casco de oro, una coraza de oro y su lanza Gungir, forjada por los enanos e imposible de detener. También es frecuente verle acompañado de los cuervos Hugin y Munin, así como de su velocísimo caballo de ocho patas Sleipnir.

Su residencia principal es Valaskjalf, en Asgard. Se trata de un soberbio palacio con techo de plata que alberga el Hliðskjálf, un trono desde donde Odín observa los 9 mundos. En su ausencia son sus hermanos Vili o Ve quienes gobiernan.

Otro lugar que frecuenta Odín es el Glaðsheimr, un salón de encuentro en el que se reunían todos los æsir. Cerca de éste se encontraba el Valhalla, que es el lugar de residencia de los guerreros valientes que han muerto en combate.

Odín tenía multitud de apodos, entre los que destacan ‘el padre de todo’ o Alfader, Bjørn o el oso, Hertyr o dios de los guerreros, Gizul o el adivino y Sadr o el que dice la verdad.

El agua que bebió del pozo le otorga todo el conocimiento pasado, sus dos cuervos, Munin y Hugin (Memoria y Pensamiento, que volaban a diario para reunir noticias de todo el mundo y eran la extensión de sus ojos y oídos), y su trono le otorgan el conocimiento presente y el don de ver el destino de los hombres que le enseñó la diosa Freyia le concede el conocimiento futuro.

Odín retrato

Ilustración de Odín por el pintor sueco Georg von Rosen (1886).

Mitos de Odín

El papel de Odín en la creación del mundo

Junto con Vili y Ve, Odín contribuyó a dar forma a Midgard. Los tres hermanos dieron muerte al gigante primigenio Ymir, y con su gigantesco cuerpo crearon el mundo. Con los huesos y dientes formaron las montañas; con su sangre y sudor, los ríos y lagos; los sesos sirvieron para componer las nubes; el cráneo, sostenido por cuatro enanos (que se corresponden con los puntos cardinales) es la bóveda celeste.

Como vemos, el papel de Odín en la mitología nórdica no es menor. No sólo es el autor de Midgard junto con sus hermanos, sino que los tres decidieron crear a los humanos. Tomando dos troncos de árboles, Odín les insufló el soplo de la vida; Vili les proporcionó un cerebro y sentimientos; Ve remató la obra brindándoles la vista, el oído y los otros sentidos. Así nacieron el primer hombre y la primera mujer, Ask  y Embla respectivamente.

Nueve días colgando de Yggdrasil para concer las runas

Las Nornas tallan runas mágicas en el tronco de Yggdrasil. Con una sed de conocimiento interminable, Odín se propone descubrir los secretos de esta escritura. Se daba el caso de que las runas sólo se aparecen cuando alguien da muestras de un valor sin igual. En consecuencia, emprende un peligroso plan: se hiere con su lanza y se ahorca de una rama de Yggdrasil.

Así permanece durante nueve días, prohibiendo que nadie le ayude. Finalmente, al borde ya de la muerte, se le aparecieron las runas bajo sus pies. El dios las contempló, memorizando sus misterios en su prodigiosa mente, y desde entonces adquirió poderes mágicos.

Alcanzar la sabiduría cuesta un ojo de la cara

Otro episodio mitológico muy popular protagonizado por Odín tiene que ver con la adquisición de conocimiento. Bajo las raíces de Yggdrasil se encuentra el pozo de Mimir, un manantial de sabiduría custodiado por el gigante Mimir.

Odín se dirigió allí para beber de sus aguas y obtener la erudición. Sin embargo, Mimir le pidió a cambio un gran sacrificio. El dios ofrece su propio ojo para alcanzar el conocimiento. Así, se convierte en el personaje más sabio, que lo conoce todo excepto el futuro.

Odín en el Ragnarök

Como sabemos, en la batalla final se producirá un choque apoteósico entre las fuerzas lideradas por Odín y las comandadas por Loki y Surt. Ni siquiera el mismísimo Odín sobrevivirá a tremendo enfrentamiento. El destino está prefijado y tampoco el padre de los dioses podrá escapar.

En el Ragnarök, Odín muere al medirse al temible lobo Fenrir, que lo devora. Su hijo Viðarr lo venga acabando con el animal: pisa la mandíbula inferior mientras utiliza los brazos para abrir la superior, hasta desgarrarla.

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