El pasado martes, 30 de enero, tuvo lugar el Up Helly Aa. Se trata del festival vikingo más grande de Europa. Esta festividad del fuego tiene lugar en las Islas Shetland (Escocia), y en ella los locales salen a la calle disfrazados de vikingos con antorchas en la mano.

Al igual que otras islas del Mar del Norte, las Shetland fueron un antiguo bastión vikingo. El archipiélago, ubicado entre Escocia y Noruega, fue colonizado por los nórdicos entre finales del siglo VIII y el siglo XI. No sería hasta 1471 cuando las Shetland pasaron a ser gobernadas por la corona escocesa.

Up Helly Aa: una fiesta basada en el Yule

Como muchas fiestas precristianas, el Up Helly Aa celebra el solsticio de invierno. Tiene lugar cada año el último martes de enero.

El festival consta de un desfile de unas mil personas disfrazadas en Lerwick, la capital. Con una sorprendente particularidad: empujan una réplica de un drakkar vikingo por las calles. El evento culmina por la noche con el lanzamiento de las antorchas al barco de madera. Los vecinos rodean la embarcación y le prenden fuego mientras entonan la canción del Up Helly Aa.

Cascos alados, hachas y escudos redondos son la tónica general de la fiesta. Este evento atrae cada vez más visitantes de todo el mundo. Es una muestra más de la influencia que ejercieron los vikingos durante sus siglos de colonización.

Un pequeño gran festival vikingo

Para entender la magnitud del evento, tengamos en cuenta que la población de Lerwick es de apenas 7.000 habitantes. Durante el Up Helly Aa tienen lugar también otras celebraciones menores en otras poblaciones de las Shetland.

Los que toman parte de la procesión reciben el nombre de guizers. Hay un comité encargado de organizar el festival compuesto por 17 voluntarios: el líder o jarl, un marshall y otros 15 miembros. El trabajo de preparación arranca en octubre, y este comité debe organizar la construcción del drakkar y del millar de antorchas.

A modo de curiosidad, antiguamente se utilizaban trineos para arrastrar barriles de alquitrán ardiendo por las calles. Los riesgos de tan peligrosa actividad junto con los habituales niveles de embriaguez provocaron que este ritual fuese abolido en torno al año 1880. Desde entonces se celebran las más pacíficas procesiones con antorchas.

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