Además de guerreros y saqueadores, los vikingos destacaron por ser unos navegantes excepcionales. Pero, ¿cómo podían orientarse estos nórdicos surcando los mares del norte con el cielo a menudo nublado? La respuesta está en la piedra solar o brújula vikinga.

Este artefacto, mencionado en sagas, les permitía orientarse en medio de densas nieblas o incluso de noche. Muy anterior a las brújulas magnéticas, la brújula vikinga supuso una ventaja formidable para los navegantes escandinavos.

Investigando la brújula vikinga

Los vikingos emprendieron largas travesías por el océano Atlántico, llegando hasta América. Cómo conseguían surcar los tormentosos mares del norte sin perderse ha sido un misterio durante muchos siglos, pero hoy tenemos una hipótesis sólida.

Disco de Uunartoq

Disco de Uunartoq, encontado en Groenlandia.

El disco de Uunartoq

En 1948, un equipo de arqueólogos descubrió un extraño objeto enterrado en un convento medieval en Groenlandia. Era de madera, con un diámetro de unos 7 centímetros, y sólo se conservaba una parte. Este artilugio del siglo XI fue bautizado como el disco de Uunartoq. En un principio, los arqueólogos pensaron que se trataba de un simple objeto decorativo.

En décadas posteriores, los historiadores barajaron la posibilidad de que el disco de Uunartoq fuera en realidad una rudimentaria brújula. Ya en 2014, un equipo de la Universidad Eötvös Loránd (Budapest, Hungría) concluyó que, combinando este disco de madera con piedras solares se podría determinar los puntos cardinales.

Esta especie de brújula vikinga funcionaría con un pequeño margen de error de cuatro grados y podía ser utilizada hasta con tiempo nublado. Todo un invento revolucionario que permitía a los antiguos marineros nórdicos adentrarse en mar abierto reduciendo riesgos y llegar a buen puerto.

Recientemente fue hallado un objeto similar a la piedra solar vikinga en un barco hundido en las costas inglesas. La embarcación era coetánea a los Tudor, es decir, de una época varios siglos posterior a la vikinga. Sin duda, este instrumento era una buena alternativa frente a las primitivas agujas magnéticas, sobre todo en un barco lleno de cañones de hierro.

Piedra solar vikinga

El espato de Islandia o piedra solar vikinga.

El sólarsteinn o piedra solar

Otro elemento a tener en cuenta respecto a la orientación de los marineros vikingos es la célebre piedra solar. Este objeto, tal vez mágico, es citado en algunos textos contemporáneos. Entre ellos, en el siguiente fragmento de la Saga de San Olaf. En él, unos vikingos se encuentran peridos a bordo de un drakkar.

«El tempo estaba muy nublado. Estaba nevando. El rey Olaf envió a alguien para que echara un vistazo pero no había ningún punto claro en el cielo. Entonces el rey cogió su piedra del sol, miro al cielo y vio de donde venia la luz de la que adivinó la posición del sol invisible.»

Mucho se ha especulado con la verdadera naturaleza de la piedra solar vikinga, y ahora parece que los investigadores han dado con la solución.

Cómo funciona la brújula vikinga

La brújula que utilizaban los vikingos estaba compuesta de dos elementos: por una parte, de un disco de madera con un palito erguido en el centro; por otro lado, de una piedra solar. Esta piedra era el espato de Islandia, un mineral transparente de doble refracción que permite detectar fácilmente el sol. Aunque esté nublado o el sol acabe de ponerse, esta variedad de la calcita pulida polariza los rayos ultravioleta de modo que es más sencillo detectar su origen. Simplemente, donde está el Sol se ve una mancha azulada en el cristal.

Una vez localizado el sol gracias a la piedra solar, los navegantes vikingos marcaban su posición en el disco de madera. Como si el sol estuviera visible, marcaban la sombra que emanaría del palo central. Gracias a esto, identificaban los puntos cardinales.

El equipo húngaro que esbozó esta hipótesis realizó experimentos con estas piedras solares y fue capaz de localizar el norte con un margen de error de 4 grados. Además, el método seguía funcionando unos 50 minutos después de la puesta de sol. Una prueba de que la brújula vikinga podía funcionar en condiciones climásticas adversas.

Lógicamente, cuando había sol bastaba con utilizar el disco de madera, que se colocaba flotando sobre un recipiente del palo para mantenerse horizontal. La sombra del palo indicaba claramente el Este-Oeste.

Algunos estudiosos apuntan alternativas al espato de Islandia, un material que no está presente en Noruega, Dinamarca y Suecia. Esto significaría que los vikingos estuvieron navegando durante siglos sin ayuda de su famosa brújula hasta descubrir Islandia. Entre las citadas alternativas se encuentran la cordierita, la andalucita, la turmalina y la estaurolita. Todos ellos son minerales que cambian de color cuando absorben más luz.

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