La época vikinga tuvo lugar entre los años 789 y 1100, un periodo en el que se produjeron numerosos ataques en varias partes del mundo. Europa es un territorio que se vio afectado por estos ataques vikingos, y París, la capital francesa, es un ejemplo de dichas batallas. Si te interesa saber más sobre los ataques vikingos en Paris, sigue leyendo lo que te vamos a contar.

845: Ragnar Lodbrok lleva a los vikingos a París

Lo primero que hemos de tener en cuenta es que París no era todavía la capital de Francia. Por aquel entonces, el rey franco no tenía una residencia fija. De hecho, se iba trasladando de un punto a otro según cuáles fueran las necesidades administrativas o las circunstancias del momento. Por este motivo, el gobierno y los funcionarios iban donde iba el rey.

Los vikingos ya habían atacado el territorio franco anteriormente, pero fue el 28 de marzo del año 845 cuando Ragnar Lodbrok, protagonista de la serie Vikingos, se decidió a entrar en París por el río Sena junto a 120 naves. El rey intentó Carlos II el Calvo intentó detener el ataque sin éxito antes de que provocara consecuencias serias. Los vikingos derrotaron a las fuerzas locales y tomaron 111 prisioneros. Estos reos fueron ahorcados en la orilla, a la vista de los soldados francos.

Las fuerzas de los vikingos habían demostrado ser superiores, pero Carlos II el Calvo pagó un tributo en plata y oro que equivaldría a 7.000 libras o 2.570 kilogramos a cambio de que se retiraran. Los nórdicos aceptaron el trato, pero acamparon cerca a la espera de un momento mejor para atacar la ciudad.

Por entonces, una epidemia asoló al grupo vikingo. Aunque finalmente fue superada, la enfermedad ocasionó numerosas muertes en el bando de Ragnar Lodbrok. El caudillo se vio obligado a retirarse, con lo que terminaría la primera incursión de los vikingos en París.

ataque vikingo paris

El asedio de París, recogida en la Isla de la Cité, precisó de ingenio por parte de los vikingos.

885: Rollo dirige un sitio vikingo en París

Décadas más tarde de esta gran incursión, la situación en Francia fue a peor. El rey Luis III había muerto y el Imperio Franco estaba desunido. Esta inestabilidad política era perfecta para una nueva visita vikinga a París.

En el año 882, los nórdicos ya habían atacado Ruan. París contaba ahora con puentes y fortificaciones más modernas, pero eso no impidió que los vikingos, con Rollo y Siegfried como líderes del grupo, llegaran por el Sena en noviembre del 885. Eran 700 naves.

Si la situación con respecto al trono era caótica, la defensa de la ciudad parisina no lo era menos. Hugo el Abad, quien hasta entonces se encargaba de la protección de París, cayó enfermo y murió meses después. Tomaron el relevo Gozlin, obispo Gozlin de St-Denis, y Eudes, el conde de París. El primero fallecería durante el asedio por la peste, por lo que fue Eudes quien se encargó finalmente de defender la ciudad.

Hemos de destacar que el objetivo principal de la expedición de Rollo no era París, sino Borgoña. Sin embargo, para llegar a este rico territorio los escandinavos debían librarse de las fortificaciones de los puentes de París para remontar el Sena con sus barcos vikingos. Ante este inconveniente, empezó el ataque a la localidad.

Tácticas de asedio para superar fortificaciones

Los vikingos se decidieron a sitiar París, estableciendo un campamento en la abadía de Saint-Germain-l’Auxerrois. Entre otras tácticas, los hombres de Rollo llegaron a construir una torre de asedio para intentar tomar las que había situadas en las cabeceras de los puentes. Los ataques se sucedían constantemente, pero los parisinos seguían resistiendo. Cuenta Abbo, un monje que fue testigo del asedio, que el propio obispo Gozlin se lanzó a batirse en combate, provocando que los vikingos volvieran a sus posiciones iniciales.

En invierno, el asedio seguía estancado y se cree que los vikingos protagonizaron otro gran ataque en febrero. Sin embargo, tampoco entonces consiguieron tomar las torres. También intentaron atacar el Petit-Pont con naves ardiendo, pero estas se hundieron antes de tener tiempo de llegar a su objetivo.

Sin embargo, en febrero del año 886 se produjo un golpe de suerte para los vikingos: una crecida del Sena arrolló el Petit-Pont. No sólo eso, sino que una epidemia de peste en París acabó con la vida de Gozlin y otros muchos ciudadanos.

La lamentable intervención de Carlos III el Gordo

El conde Eudes, ante tales fatalidades, pidió ayuda al rey Carlos. El monarca envió un ejército comandado por Heinrich de Sajonia, uno de sus hombres principales. Pero éste murió en extrañas circunstancias, y sus tropas huyeron al perder su líder. Ya era verano cuando Rollo y sus vikingos lanzaron otro gran ataque a París, que de nuevo fue rechazado.

En octubre de 886, casi un año después del inicio del asedio vikingo en París, el emperador Carlos llegó con un numeroso ejército. En lugar de combatir a los nórdicos, el monarca francés firmó un trato con ellos: les pagó un tributo de 700 libras de plata y les permitió continuar hacia Borgoña.

Los vikingos aceptaron tan generoso trato y reanudaron su travesía hacia Borgoña. Al terminar de asolar esta región, volvieron a París para atacarla de nuevo. Los parisinos volvieron a plantar cara, defendiendo su ciudad hasta que los invasores se marcharon.

La heroica defensa de Eudes se divulgó por todo el reino y el conde alcanzó una gran reputación. Por contra, entre el pueblo creció una gran aversión por el emperador Carlos III el Gordo, tachado de cobarde e incapaz. De hecho, Carlos sería depuesto del trono en 887 y su imperio se disgregó en varios reinos. Eudes fue proclamado rey de Francia Occidental.

Otros ataques vikingos en París

Aunque hemos destacado estos dos ataques, no fueron los únicos ni mucho menos. Hubo muchos más ataques vikingos en París. Uno de ellos se produjo en el año 856, cuando los nórdicos tomaron Clermont. La tercera toma de la ciudad tuvo lugar en el año 861.

Por otro lado, es necesario hablar de los normandos, conquistadores procedentes de Escandinavia, y en su mayoría vikingos daneses, que se asentaron en el noreste de Francia. Recibieron el posteriormente conocido como Ducado de Normandía de manos del rey de Francia, al que habían jurado lealtad. Posteriormente, en el siglo XI, los normandos, junto a los franceses y los bretones, invadieron Inglaterra.

La época vikinga abarca un periodo extenso de tiempo, por lo que hay muchas batallas y eventos históricos importantes al respecto. En este texto hemos querido centrarnos en los ataques vikingos en Paris. Sin duda, París es más que la Revolución Francesa o los hechos protagonizados por Napoleón. Su pasado con los vikingos es una parte apasionante de la historia que no te puedes perder.

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