Si hubo un centro religioso y cultural en la civilización vikinga, ése fue el Templo de Uppsala. Un lugar de peregrinación en el que cada nueve años se celebraba un festival con sacrificios humanos que conducía al éxtasis a multitudes de personas.

Hoy no queda mucho, por no decir nada, de esta edificación. Sin embargo, nos han llegado descripciones en antiguas crónicas así como las menciones en sagas nórdicas. Tanto del Templo de Uppsala en sí como, sobre todo, de los rituales que se practicaban en el sobrecogedor Dísablót.

Uppsala: un lugar de referencia en la Era Vikinga

Empezaremos dando un poco de contexto geográfico e histórico. Uppsala fue una gran población que fue residencia de los reyes suecos de la Casa de Yngling, cuyo fundador según las leyendas fue Ragnar Lodbrok. Además, Uppsala era un importante lugar de encuentro por tres motivos:

  • Albergaba la celebración del Dísablót en su fastuoso santuario.
  • Era la sede del Thing de todos los Suecos, una asamblea política en la que el rey y los nobles organizaban las expediciones del verano.
  • Acogía el Disting, un gran mercado para comerciar que curiosamente ha seguido celebrándose hasta hoy.

Hay que decir que la Uppsala original, ahora conocida como Gamla Uppsala o “Vieja Uppsala”, se encuentra unos pocos kilómetros al norte de la actual ciudad sueca. En los alrededores se han encontrado cientos de montículos funerarios que datan desde la Edad de Bronce, y por supuesto de la época vikinga. La localidad se ubica a unos 80 kilómetros al noroeste de Estocolmo, y hoy en día es la cuarta ciudad más poblada de Suecia con más de 140.000 habitantes.

Cómo era el Templo de Uppsala

Para saber cómo era el ya desaparecido Templo de Uppsala nos remitimos a textos como la Gesta Danorum (del siglo XII), escrita por el historiador danés Saxo Grammaticus o las escritos del cronista Adán de Bremen (actual Alemania) de la década de 1070.

El Templo de Uppsala era de grandes dimensiones. En su interior contenía estatuas de madera de los tres dioses vikingos más importantes del panteón nórdico:

  • Odín, dios de la guerra y la sabiduría.
  • Thor, dios del trueno y protector de Midgard.
  • Frey, dios de la fertilidad.

«Thor es el más poderoso de los dioses y gobierna sobre el trueno y el relámpago, el viento y la lluvia, la luz del sol y las cosechas. Se sienta en el centro con un cetro (Mjolnir) en su mano, y a su lado están Odín, el dios de la guerra, con su armadura completa y Frey, el dios de la paz y el amor, caracterizado con un gran falo.»

Adán de Bremen

Adán de Bremen relata que según algunos lugareños y la tradición oral el antiguo templo estaba construido en oro, con una cadena también de oro que colgaba a lo largo de la fachada. Dado que el edificio se encontraba en un valle, rodeado por montañas, causaba una gran impresión al verlo. Naturalmente, el santuario no podía estar fabricado en oro y esto no es más que una exageración.

Ilustración del Templo de Uppsala

Ilustración del Templo de Uppsala (1555) de Olaus Magnus.

¿Mito o realidad?

Debemos aportar también la visión de otros historiadores más escépticos. Sostienen que el templo no era un edificio por sí mismo, sino que se está confundiendo con el salón de los reyes suecos donde se celebrarían los banquetes.

No obstante, debajo de la Iglesia de Gamla Uppsala (que antiguamente era la Catedral) se han encontrado restos de edificios de madera. Recordemos que las iglesias se solían edificar sobre los recintos de culto paganos. ¿Se trata de los restos del Templo de Uppsala? No lo sabemos con certeza.

¿Qué pasó con el Templo de Uppsala?

Esta discriminación hacia los cristianos y las tensiones religiosas en general fueron la causa de una guerra civil en Suecia. El rey Inge I, cristiano, fue derrocado por Blot-Sven y la facción de los paganos en 1084. Tres años más tarde, en 1087, Inge I y su ejército cristiano recuperaron el poder en Gamla Uppsala.

Fue entonces cuando prendieron fuego al Templo de Uppsala y se consolidó la cristianización del país. Según los registros, el último Dísablót tuvo lugar en el año 1078.

El Dísablót: sacrificios humanos en el Templo de Uppsala

Cuenta la leyenda que el dios Frey se asentó en Uppsala. Fue este dios de la fertilidad quien incentivó la práctica de sacrificios humanos para contentar a los dioses. Y de ahí sale el origen del Dísablót o “fiesta de los dioses”.

Nadie se perdía el Dísablót

El Dísablót se celebraba en febrero cada nueve años y en él participaban todos los suecos, desde el rey y los nobles hasta el pueblo llano. Los asistentes, venidos de todo el país, llevaban ofrendas para las divinidades. Si alguien no podía acudir debido a una enfermedad, la vejez o cualquier otra circunstancia, le pedía a los vecinos que llevaran sus tributos a los dioses.

Hasta los esclavos tomaban parte del Dísablót… normalmente en forma de víctimas para los sacrificios. Sólo había un sector de la población vetado en el festival: los cada vez más numerosos cristianos. No sólo no podían asistir, sino que además los cristianos debían pagar una cuantiosa multa.

Un festín de sangre humana y animal

El número de criaturas sacrificadas es bastante confuso, pero lo cierto es que durante nueve días se sacrificaban nueve machos de cada especie, así como seres humanos. Como sabemos, el nueve es uno de los números vikingos más sagrados en la cultura nórdica.

Todos ellos eran degollados y se recogía su sangre en cuencos. Los cuerpos se colgaban boca abajo de las ramas de los árboles del bosque que rodeaba el recinto religioso.

La sangre hacía que la tierra del bosque, así como los árboles que creían sobre ella, fueran sagrados. Todas estas ofrendas tenían cánticos de fondo, unos coros “horribles” e “impúdicos” según Adán de Bremen. La gente entraba en éxtasis.

Por otro lado, cada dios del templo contaba con un sacerdote que recogía las ofrendas correspondientes. Los peregrinos rendían tributo a Frey para tener fertilidad en su matrimonio o en sus cosechas; a Thor para evitar o recuperarse de enfermedades; y a Odín para adquirir sabiduría o triunfar en la guerra.

Uppsala como centro de poder vikingo

Recordemos que después del Dísablót tenían lugar dos grandes eventos que por sí solos ya justificaban una gran afluencia de gente. Por un lado, la convocatoria del Thing de todos los Suecos; por el otro, el Disting o mercado.

Como curiosidad añadiremos que unos miembros de la religión Ásatrú realizaron un blót en la Vieja Uppsala en el año 2000. Nada menos que 900 años después del último celebrado.

Contenido relacionado

¡Todos a bordo!

Apúntate a nuestra newsletter para entrar al Valhalla y recibir nuestras últimas noticias.

¡Te has enrolado con éxito!